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  • El futuro de Eurovisión, coros pregrabados y pollaviejismo

    El futuro de Eurovisión, coros pregrabados y pollaviejismo

    Seguramente hayas escuchado la palabra eurodrama más de una vez. De lo contrario, sería improbable que hubieses acabado en nuestra página web. El eurodrama para el futuro de Eurovisión lo que el contrato de Messi al Barça: un comedero de cabeza recurrente.

    Las connotaciones que tiene el término eurodrama son, valga la redundancia, dramáticas. Sin embargo, en septiembre de 2019 ni se nos pasaba por la cabeza que el auténtico Eurodrama estaba por llegar. Tras la pandemia originada por la COVID-19, la UER canceló Eurovisión y los fans nos quedamos huérfanos por primera vez en 65 años.

    Podríamos haber tenido un verano silencioso, pero la cancelación supuso el inicio inmediato de la pretemporada 2021. Después de tres meses de descanso, vuelve el Movidas para analizar el futuro de Eurovisión y de las delegaciones. Hacemos especial hincapié en la primera decisión del nuevo Supervisor Ejecutivo, Martin Österdahl, de permitir los coros pregrabados. También repasamos la principal novedad del Junior 2020, que finalmente se celebrará por videoconferencia.  

    No prometemos que sea el repaso más informativo, pero sí uno bastante entretenido.

    Escucha el podcast de Euromovidas 2×01

    El futuro de Eurovisión, coros pregrabados y pollaviejismo

    ¡Por fin estrenamos la segunda temporada del Movidas!

    ¿Cuáles son los planes de las delegaciones para Rotterdam 2021?

    Mientras que muchas delegaciones han decidido apostar por los artistas que les representaban en 2020, lo cierto es que no todas lo han hecho. Esto se nota especialmente en los países cuyas preselecciones o métodos de elección son casi independientes a Eurovisión.

    Repasamos brevemente los planes que cada delegación ha anunciado de cara a la revancha de Rotterdam:

    Albania: El Festivali i Këngës regresará en diciembre con su 59ª edición.

    Alemania: Tras descartar la designación directa de Ben Dolic, el esloveno intentará ser elegido de nuevo por la televisión alemana. El formato de elección volverá a ser el mismo que en 2020.

    Armenia: La televisión caucásica ha anunciado su participación en 2021, aunque no se sabe si Athena Manoukian seguirá llevando su bandera.

    Australia: Montaigne repetirá como representante tras su victoria en el Australia Decides, que volverá en 2022. El retorno de Dami Im tendrá que esperar un año más.

    Austria: Vincent Bueno regresará al escenario eurovisivo, para desencanto de muchos que no vieron con buenos ojos su elección.

    Azerbaiyán: La Ictimai pone de nuevo su destino en manos de La Cleopatra. Habrá que ver si Samira Efendi vuelve a caer rendida en los brazos de un descarte de Senhit o no.

    Bélgica: El paraíso del paladar fino vuelve a confiar en los Hooverphonic, que decidirán su canción para Rotterdam entre un grupo de 21 temas.

    Bielorrusia: Están estos como para pensar en su representante, la verdad.

    Bulgaria: Tras los tira y afloja vividos entre la delegación patrocinada por iCard y la UER, finalmente los búlgaros mantienen el proyecto de Victoria Georgieva un año más.

    Chipre: El divorcio con Sandro fue más que evidente y comenzó el baile de rumores. Desde Eleni a Ivi Adamou, el futuro de la isla parece ligada al petardeo.

    Croacia: El Dora intentará sacar cabeza y quitarnos el mal sabor de boca tras dos años bastante flojos. El principal perjudicado es Damir Kedzo, que no será elegido internamente.

    Dinamarca: No parece que Ben & Tan vayan a disfrutar de un público en directo en ámbito eurovisivo. Los daneses siguen confiando en el Dansk Melodi Grand Prix, habrá que ver si el dúo se deja caer por allí.

    Eslovenia: Para sorpresa de muchos, el EMA no volverá en 2021. Al menos, no como hasta ahora. Los eslovenos siguen confiando en Ana Soklic que intentará llevar un tema que conecte mejor con el fandom. La búsqueda ha comenzado.

    España: Del tirón. Así confirmó RTVE que seguía contando con Blas Cantó para Rotterdam 2021. El ganador de Eurovisión Onlain 2020 defenderá título, esta vez sobre el escenario.

    Estonia: Uku Suviste tendrá que volver a ganarse su billete a Rotterdam, aunque ya está un pasito más cerca habiendo sido seleccionado para participar en las semifinales del Eesti Laul.

    Finlandia: Volverá el UMK, pero no sabemos si con Aksel.

    Francia: Au revoir Tom Leeb! La primera candidatura de la fábrica G:son elegida por los gabachos se va a la basura. En su lugar, el futuro de Eurovisión para la tele francesa pasa por una nueva preselección.

    Georgia: Tornike Kipiani dio una de las sorpresas lanzando «Take me as I am». A pesar de no ser un favorito en las apuestas, los georgianos siguen confiando en su personalidad y tendrá una segunda oportunidad.

    Grecia: Stefania sigue siendo la Superg!rl de los helenos y vuelve a confiar en el Dream Team, con el que ha puesto ya en marcha su proyecto para el futuro de Eurovisión.

    Irlanda: Aún no se sabe qué sucederá con el país más exitoso de la historia de Eurovisión, aunque Lesley Roy ya está manos a la obra componiendo con antiguos eurovisivos como JOWST y Norma John.

    Islandia: Favoritos para ganar, los islandeses se llevaron el cariño del público y una película de Netflix. Lo que está claro es que la elección es clara: o Dadi Freyr o Songvakeppnin.

    Israel: Eden Alene lloró en directo al conocerse la cancelación del festival, pero rápidamente sus lágrimas fueron de alegría al enterarse que seguía siendo la representante.

    Italia: Vuelve Sanremo, siempre y cuando le apetezca a Amadeus.

    Letonia: La Supernova letona se apagó. Samanta Tina, en un especial previo al Eurovision: Shine a Light se enteró que volvería a representar al país que tantas veces la dejó en la cuneta. Eso es tenacidad.

    Lituania: El drama con The Roop aún no ha terminado. El Patadón al nardo volverá en 2021 y los ganadores no sabemos aún si intentarán pegar otro bombazo que se lleve el festival al único báltico que falta por ganar.

    Malta: Destiny Chukunyere volverá a intentar superar el gafe del Junior y conseguir lo que nadie ha logrado hasta ahora: ganar ambos formatos. Habrá que ver si los malteses vuelven a confiar en la factoria búlgara.

    Moldavia: Natalia Gordienko firma su bio de Instagram como representante en 2021, así que lo damos por bueno en el futuro de Eurovisión.

    Noruega: Hashtags y lágrimas no han conseguido que la NRK designe a Ulrikke como candidata. Ante la oferta de participar en la final directamente, la artista declinó y dejó hueco para uno de los artistas que saldrán de las 7599 semifinales del Melodi Grand Prix.

    Países Bajos: Jeangu Macrooy seguirá siendo el anfitrión, manteniendo el perfil que ha caracterizado a los neerlandeses en los últimos años.

    Reino Unido: La BBC y James Newman no parecen haberse puesto de acuerdo aún. De hecho, no esperamos que la BBC decida nada hasta la última semana de marzo. Todo esto filtrado por redes sociales con el enésimo rumor de la vuelta de las Spice Girls.

    República Checa: No sabemos si lo hará de la mano del enésimo revamp de Kemama, lo que sí sabemos es que Benny Cristo tendrá la oportunidad de redimirse con el público eurofan después de una tibia acogida del tema checo.

    Rumanía: Roxen vuelve a ser la elegida. Habrá que ver si vuelve a autoboicotearse en la preselección Cherry Red style.

    Rusia: Ni idea de qué tiene previsto el país de Putin. Lo que sí está claro es que Kirkorov quiere volver con Sergey Lazarev y llevarse el festival de una puñetera vez.

    San Marino: El país con más porcentaje de repetidores de la historia de Eurovisión sigue confiando en Senhit, antes conocida como Senit. Habrá que ver si añade otra letra más a su nombre. Por ahora, lo que sí peligra es el récord de participaciones por el microestado, 3 de Senhit por 4 de Valentina Monetta.

    Serbia: Coronavirus is nothing… La estación de meteorología de Belgrado aún no ha dado parte: ¿volverán las Hurricane o los eurofans se pondrán en pie de guerra?

    Suecia: The Mamas se convirtieron en las primeras ganadoras del Melodifestivalen que no acudirán a Eurovisión. Y si lo hacen, no parece que sea con trato de favor de la SVT. Abierto el plazo de recepción de temas, lo único cierto es que Julia Alfrida quedará 6ª en la tercera semifinal.

    Suiza: El cantante por delante de la canción, justo al contrario que en 2020. Gjon’s Tears repetirá como representante en 2021.

    Ucrania: Go_A tendrán una preselección con cinco cánticos satánicos distintos. Serhat nos pille confesados.

    ¿Mucho texto? No te preocupes, porque tenemos un resumen fantástico con todos los representantes ya elegidos.

  • EuroBops: Agosto acaba con una vuelta por todo lo alto de Anna Bergendahl

    EuroBops: Agosto acaba con una vuelta por todo lo alto de Anna Bergendahl

    ¡Bienvenidos a los EuroBops de Eurovisión Historia y Euromovidas! Una vez al mes, repasaremos los mejores temas de eurovisivos durante el mes anterior, dando una vuelta a Europa con esa música que normalmente seguimos poco: la de los representantes más allá del festival.

    Para cerrar el verano, nos hemos quedado con siete temas de eurovisivos lanzados el pasado mes de agosto. Suecia, España, Chequia, Irlanda e Italia son las paradas de este interrail musical. ¡Vamos con el top!

    5. Los feats de Benny Cristo

    Hay vida más allá de los revamps. La figura de Benny Cristo no salió especialmente reforzada del camino a Eurovisión 2020, pero solo con seguirle un poco la pista queda claro que tendrá un camino muy interesante en 2021. El mes de agosto nos ha dejado dos muestra musicales suyas en dos featurings de lo más variopinto, pasando de un dubstep diferencial con Perfect Summer Nights junto a NFIX & Candance, al rollo más chill veraniego junto a HILLS 97 con Máma Rikala.

    La música checa poco a poco va destapándose a nivel europeo, y es para seguirla de cerca.

    4. La Emma más latina

    La personalidad es un grado en la música, y la de Emma Marrone es arrolladora. Su timbre de voz e imagen son inconfundibles, y en el año donde la florentina nos deja su debut en el celuloide, tampoco olvida la música con este Latina, cuarto corte de su último trabajo, Fortuna.

    Con su estreno esta misma semana en los SEAT Awards, la música transalpina, ya con Castrocaro en la mesa y Sanremo en el horizonte, empieza a desperezarse tras la pesadilla de la COVID. Y nosotros, deseando seguirla de cerca.

    3. Edurne, madrina de lujo de Mantra

    Must! los crea, y Must! los junta. Hace poco conocíamos del nacimiento de Mantra, la nueva banda del ex-Auryn Carlos Marco junto a Charly y Paula Pérez. Con una mezcla de voces magnífica, la banda ha sabido bien desde el inicio rodearse de colaboraciones para dar empaque al proyecto, y tras una primera con Yera, la última llega este agosto con Prefiero Olvidarte junto a la eurovisiva Edurne.

    La madrileña, que afronta un final de 2020 copado con lanzamientos como el de Idol Kids, y mil y un anuncios en televisión, se une a la banda dejando un tema fresquito y que da gusto oírlo. ¡Checkéalo!

    2. Carola se apunta a un giro de 180º con Zara Larsson

    Carola y Zara Larsson se llevan 29 años. Sin embargo, en la música no hay edades, y menos en las factorías escandinavas. Este Säg mig var du står no es ni más ni menos que una canción que una joven Carola estrenaba allá por 1985 en los rankings suecos, y que ahora, junta a una de las caras más potentes de la escena escandinava para darle un lavado de cara.

    Sin perder el toque disco, pero dándole esa esencia entre el pop y el EDM que ahora tan bien funciona, la canción parece otra, pero parece dispuesta a tener otra vida exitosa. De momento, en Suecia anda sonando por todos lados.

    1. La reina del country sueco está de vuelta

    Reconocemos que para el eurovisivo, tenemos a una Anna Bergendahl antes y después de su vuelta al Melodifestivalen hace dos años. La chica de los lloros en la Green Room de Oslo en 2010 volvió a la escena internacional pisando fuerte, y primero con Ashes to Ashes y luego con Kingdom Come, mostraron que la madurez es un grado.

    Sin embargo, Anna no dejó la música ni mucho menos en esa etapa en la sombra, llevando consigo ese country tan peculiar consigo. Thelma & Louise es el último ejemplo, y como cada canción que saca nos encanta, la dejamos en nuestro top-1.

    BONUS: Jedward, extraordinarios, una vez más

    Los Jedward siguen en ese espacio-tiempo suyo donde las boyband siguen funcionando, e ir vestido de Power Rangers más. Mientras el resto no hacemos más que sumar años y años, ellos se apuntan en pleno 2020 de nuevo al estilo Waterline, y como si fuera Baku, nos traen este Extraordinary donde se ponen chorreando, y siguen sonando igual.

    ¡Seamos eternamente jóvenes! Volvemos con más música el mes que viene. Nuestra la lista, tuyos los bopazos.

  • Canciones eurovisivas que podrían sonar en un chiringuito de playa

    Canciones eurovisivas que podrían sonar en un chiringuito de playa

    Que digo yo, estamos casi a finales de agosto, y… ¿este año ha habido canción del verano? Si casi no ha habido verano, ¿no? ¡Cómo va a haber canción estival! Lo cierto es que ni siquiera sé si sigue existiendo una «canción del verano» como tal.

    No pasa nada, para eso he vuelto yo a la web del Movidas después de no sé cuánto tiempo, para traeros unos temitas eurovisivos que bien podrían sonar en un chiringuito de playa. Antes de eso, he de refrescaros (aprovechando que estamos en época de calorazo), en este caso la mente, con mi última entrada.

    Estaréis pensando que a qué viene este artículo tan sumamente tarde. Lo sé. El caso es que tenía en mente hacerlo para el inicio real del verano, pero las cosas estaban tan de aquella manera con la dichosa COVID-19 que… en fin. ¡Pero nunca es tarde si la dicha es buena! O eso dicen.

    Vamos a meternos en harina. Voy a presentar las canciones por orden cronológico. ¿Por qué? No hay una razón que suene convincente, pero justo antes de escribir estas líneas he pensado en lo curioso que es que, a pesar de que pasen los años, estos temas valgan todos para acompañar a un tinto de verano con limón. No sé, chorradas mías.

    ‘Fly on the Wings of Love’ – The Olsen Brothers – Dinamarca 2000

    Sí, la ganadora del Festival de Eurovisión del año 2000 abre mi lista de canciones veraniegas. No es especialmente fresquita para esta época, más allá de que su origen es Dinamarca, jeje, pero ¿quién no ha escuchado el summer remix bacalao version de esta canción? Yo creo que todos, y todos lo hemos dado absolutamente todo cuando ha sonado. Y por eso está aquí, básicamente.

    ‘Another Summer Night’ – Fabrizio Faniello – Malta 2001

    ¿Os digo la verdad? Esta canción está en la lista porque si no mis compañeros del equipo me matan. Yo no le veo ninguna relación con el verano más allá de que lleve esa palabra en el título, pero he de reconocer que tengo un cierto «cariño» a Fabrizio Faniello por una anécdota que me ocurrió votando en Eurovisión 2006, sí, mis tiempos mozos.

    ‘Loca’ – Arsenium y Natalia Gordienko – Moldavia 2006

    Algo parecido me ocurre con esta canción. Está, como podría no estar. El caso es que la vela de barco (o lo que quiera que fuese esa cosa) que metieron en la puesta en escena me ha dado vibes de verano, así como Natalia Gordienko vestida de azafata del Grand Prix, algo muy veraniego también. Por cierto, ¿habéis visto el Movidas Grand Prix?

    ‘La La Love’ – Ivi Adamou – Chipre 2012

    Vale, no me digáis que no habéis escuchado esta canción en algún garito/discoteca durante el verano porque si no lo habéis hecho… ese sitio merece echar el cierre para siempre. La de Bakú fue una edición de Eurovisión que trajo un montón de temazos veraniegos, tantos que me ha sido difícil escoger uno, y por eso he escogido dos. Sigue leyendo, sigue…

    ‘Zaleilah’ – Mandinga – Rumanía 2012

    ¡Ea! Este es el segundo. ¡Qué temarraquen! ¿Sí o no? ‘Euphoria’, ‘Aphrodisiac’… hay muchos, como he mencionado anteriormente, pero que de verdad suenen a verano y a calorcito, los que aquí recojo. Qué me gusta a mí una buena rumanada…

    ‘Fuego’ – Eleni Foureira – Chipre 2018

    ¿Estabais ya con la denuncia en la mano como Pilar Rubio? ¿De camino a los juzgados de Plaza Castilla, quizás? Que sí, hombre, que sí. ¿Cómo me iba a olvidar de la Foureira en esta lista? ¡Con la cantidad de temazos veraniegos que nos ha dado! ‘Fuego’ es el último de ellos, lo petó en Eurovisión 2018 y nos hartamos de escucharlo ese verano. He de meterlo aquí porque es el que guarda relación directa con el festival, pero tiene muchos más que recomiendo que escuchéis: ‘PSR’, ‘Άσε Με’, ‘Ραντεβού στη παραλία’

    Bonus track: ‘La venda’ – Miki – España 2020

    ¡ESPAÑITA! ¡UEEEEEEEEE! ¡CHARANGA! ¡VERBENA! Obviamente no podía cerrar este listado de canciones eurovisivas veraniegas sin meter algún tema patrio, y si me tengo que quedar con uno, escojo el de Miki escrito por Adrià Salas. Algunos diréis: «¿por qué no has metido ‘Dime’?». Pues muy sencillo, porque la veo atemporal, no solo en años, sino en estaciones y periodos. ‘La venda’, sin embargo, me evoca inevitablemente un fiestón de pueblo en verano, con los chavales, desfasando, y eso.

    Hasta aquí una nueva lista más, parezco Los40 Principales o Belén Esteban y sus famosos tops en Sálvame. ¿Cuál será la siguiente temática? Prefiero no pensarlo, la verdad. Me gusta sorprender, y que os sorprendáis.

    Y otra cosa. No sé si sabéis que en esta web podéis dejar comentarios. Que no somos unos censores. De verdad. Podéis dejar vuestras opiniones. ¿Os animáis a compartir las canciones eurovisivas que consideráis también veraniegas? Os leo.

    ¡A disfrutar de lo que queda de verano, gente!

  • Salvador Sobral y la fuerza de la irreverencia

    Salvador Sobral y la fuerza de la irreverencia

    «Muchas gracias por no pedirme canciones de otras épocas. Esto es un concierto de boleros, no de canciones escritas en Portugal en 2017». Claro y directo. Salvador Sobral se enfrentaba a su primer concierto fuera de Portugal desde que estalló la pandemia en la Plaza de España de Sevilla, y acabó como de costumbre: dando un recital que no sabes nunca cómo puede acabar.

    Para muchos el luso ha cambiado mucho desde aquella semana de 2017 en Kiev, y lo cierto es que Sobral puede presumir de haber sido siempre él mismo, cueste lo que cueste. En la capital andaluza, Salvador se presentaba con Alma Nuestra, una banda de jazz nacida allá por 2015 en Lisboa, y que estuvo en un cajón hasta ahora mismo. Bromeando el portugués, declaraba que «llegó un momento en el que había ganado la Eurovisión, y claro, tenía un estatus diferente al de sus compañeros«, y lo cierto es que 2020 no le ha podido sentar mejor al recuperar una delicia musical de otra época.

    Frente a artistas que luego de ganar el Eurofestival se quedan enganchados al mismo de por vida, generando contenido por y para los eurofans sin perder comba del ruedo eurovisivo, Salvador Sobral ha sabido relativizar la victoria de Ucrania, y servirle como trampolín perfecto para su música, la que viaja entre el jazz, el bolero y el fado según le plazca. Es de esas personas que viven por y para la música, aunque levante ampollas por ello.

    No todo en la vida de un artista son aciertos

    Con separación estricta, no hubo pandemia que pararan los sones cubanos de Salvador y los suyos

    Sí, sabemos lo que pensáis. Sobral no estuvo ni por asomo acertado desprestigiando a Netta en Lisboa, ni dándole el premio de refilón por cumplir, pero en definitiva un artista vive de su música, y a veces buscamos una afinidad a toda costa.

    Salvador es así, capaz de encontrarse en plena Plaza de España, joya de la Exposición Iberoamericana de 1929, y decir que «es muy bonita pero pagada con todo el dinero de América del Sur». Es el mismo que visibilizaba a los refugiados en Kiev frente a delegaciones de naciones que invertían más que nunca en concertinas. Es una persona que no le escuece decir lo que piensa a cualquier precio.

    En plena cultura de la cancelación, somos de los que pensamos que es momento de valorar a Salvador por sus sublimes interpretaciones de boleros de María Grever o Juan Carlos Lobián antes que acordarnos de un patinazo que ha cumplido ya dos años.

    Los genios son genios por algo, y normalmente lo son en parte por su irreverencia. Salvador Sobral es de esos que llega a Sevilla y te canta ‘Todo es de color’ de Triana en medio de una canción, te rapea por Public Enemy en medio de un bolero de principios del siglo XX, e incluso parece renegar de la fama y ‘los fuegos artificiales’ asociados a Eurovisión. Sinceramente, mientras sigamos teniendo su música cerca, lo demás es secundario.

    Esta es mi reflexión de una noche de verano post-pandemia, donde un portugués que habla castellano como un gaditano, trajo un trozo del Malecón de La Habana en un recinto dedicado a la América pre-colonial. Un juego fantasioso que hace perdonarte todo, señor Sobral.

  • Supervisores de barra de bar: coros pregrabados en Eurovisión

    Supervisores de barra de bar: coros pregrabados en Eurovisión

    Todo eurofan se considera digno de ser representado por Paquita Salas. ¿Por qué? Porque cree que es un “perfil 360”. De hecho, nosotros mismos también lo pensamos muchas veces: nos creemos grandes compositores, productores, coreógrafos, estilistas… y la lista de cosas sobre las que “sabemos” no tiene fin. Por eso cuando ha saltado la noticia de la introducción de los coros pregrabados, no era de extrañar que sacáramos a relucir el supervisor ejecutivo que llevamos dentro.

    Aprovechando que el estado de alarma está a punto de terminar, abrimos nuestro bar particular. Y como abuelos que saben más de fútbol que el entrenador de un equipo, iniciamos esta nueva sección para comentar las noticias que vayan surgiendo.

    ¿Qué será: caña o vino? La tapa la pone la casa.

    Miguel Heras: Seamos sinceros, no deberíamos sorprendernos porque la UER haya decidido incorporar coros pregrabados en Eurovisión. El último gran cambio que el festival ha vivido para intentar elevar la calidad musical fue la vuelta del jurado. Desde entonces, todos los cambios han ido orientados a incrementar el impacto en el factor “espectáculo” del festival.

    Quizás lo que no esperábamos era que fuese justo cuando el nuevo Supervisor Ejecutivo ha tomado posesión del cargo. Menos aún como una solución para la situación generada por el coronavirus. Como otros cambios que ha vivido el festival durante las últimas décadas, incluida la libertad idiomática, esta nueva norma tiene el peligro de convertirse en una imposición no escrita. Es lo que sucede en la mayoría de candidaturas del Melodifestivalen. Entiendo casos concretos de matices que no pasaría nada por estar pregrabados, pero más allá de eso… La idea en principio mucha gracia no me hace. Máxime cuando tiene pinta de que usan la excusa para implementar algo con lo que no se habían atrevido hasta el momento, el tiempo dirá.

    Alberto Temprano: Llegó el «pogreso» (como diría Paco Martínez Soria) a la Eurovisión… si entendemos como progreso una cosa que ya introdujo Croacia hace 20 años. La excusa es lamentable: usar la pandemia para cumplir el sueño húmedo de Christer Björkman, con justificaciones ridículas del tipo «es para ahorrar costes» (como si fuera más caro llevar a dos coristas que montar un armatoste de medio millón de euros) o «es para que haya menos gente en el escenario» (como si no fueran a sustituir los coristas por bailarines, o no vaya a haber 10.000 personas entre la platea y el graderío). No cuela, queridos amigos de la EBU: primer año con un Supervisor Ejecutivo sueco, primera decisión para favorecer a Suecia.

    Como tampoco cuela la excusa de «es solo por un año». También era «solo por un año» la introducción de Australia como país participante… y ahí sigue. Al igual que previsiblemente seguirán los coros pregrabados, y al igual que es previsible que, dentro de unos años, se aumente el número de personas en el escenario de seis a ocho (esta decisión no es necesariamente negativa). Estamos ante la «melodifestivalización» de Eurovisión, un festival cada vez más alejado del concepto musical (sin música ni coros, tan solo quedan las voces principales en directo) y más próximo al fenómeno de show que algunos intentan vender como el camino del éxito. ¿Quién sabe? Lo mismo el último paso es cambiar las canciones originales por covers de hits internacionales.

    Luis Mesa: Al igual que la Covid-19 nos va a dejar sin poder pagar en los autobuses o sin dar abrazos durante mucho tiempo, nos ha quitado también los coros en la Eurovisión. O ha sido el coronavirus, o ha sido Martin Österdahl, el que se ha estrenado como Supervisor Ejecutivo con una bomba que hace tambalear cualquier cosa. Tomando como referencia siempre al totipotente Melodifestivalen y haciendo gala de su nacionalidad, en pos de la seguridad (de momento), 2021 será el primer año donde no será necesario el apoyo vocal, cambiando los coros por pistas .mp3, algo que parece que trae solo ventajas pero es todo lo contrario.

    Con los coros pregrabados, el festival se quita de un plumazo los car crushes, los gallos prácticamente y genera una corriente donde las versiones de estudio serán calcadas en escena. Pudiendo maquillar cualquier desatino del abanderado, si en 2019 Milli Vanilli se hubiera quedado en semis en Tel Aviv, en Rotterdam podrá optar a un top-5 si sabe ocultar sus vergüenzas. Sinceramente, a cambio de bopasos, bases electrónicas y coros gospel de cincuenta personas, no cambio el festival de siempre, el que cada vez se parece más a un talent show y menos a un festival de la canción al uso.

    Carlos Pecharromán: No me gusta la idea. No me gusta nada. De entrada, considero que es enmarañar innecesariamente las reglas a las que están sujetos los compositores de las canciones del festival, quienes van a presentar algo que por X razón luego no será válido pensando que sí, y vendrán los lloros. Y todo con una justificación pobre haciendo alusión a algo tan serio como es la crisis del coronavirus, vendiéndonos la moto con el desmesurado gasto que le supone a las delegaciones llevar coristas. Lo siento, no cuela.

    Con la aparición de los coros pregrabados en escena —medida que en principio será vigente únicamente en 2021 aunque cualquier eurofan es consciente de que que si llega, lo hace para quedarse— se pierde totalmente la esencia de Eurovisión, la música en directo. Para bien, los gorgoritos; para mal, los gallos. En definitiva, el derroche vocal de los artistas en ese preciso instante en el que se están jugando todo, ese factor riesgo que al fin y al cabo tiene defender cada propuesta en el certamen. Adiós magia.

    Dani Fernández: Se estrenó el nuevo supervisor de la UER emergiendo cual elefante en una cacharrería. Todavía no sé qué me parece más grotesco, si la inclusión de la nueva regla en sí o utilizar una pandemia y su contexto de crisis para justificarla. Tratándonos como imbéciles, cuando todos sabemos que esto viene para quedarse, como ya lo hiciera Australia en 2015. Una rastrera artimaña propia de la política gubernamental que mezcla el tocino con la velocidad, ya que para mayor contradicción, a su vez, se trabaja para que el Ahoy Rotterdam pueda estar lleno hasta la bandera. Perfecto.

    Como ya sucediera con otras modificaciones en el pasado, el Festival de Eurovisión da otro paso más en su desnaturalización. Pierde la música y con ello, se desmorona parte de su identidad, esencia e historia. Y no es drama, permítanme el derecho, con respeto, de sentirme cada vez menos identificado con aquel certamen que empecé a seguir hace casi veinte años. Mantener la fe entre tanta resignación empieza a convertirse en un ejercicio de superación. Tiempo habrá de analizar el peligro de esta barra libre y sus consecuencias, a medio o largo plazo. Mucha suerte, Martin Österdahl.

    ¿Y tú qué opinas sobre la decisión? Puedes compartirlo con nosotros en los comentarios.

  • Un top 20 de España en Eurovisión para cerrar la temporada

    Un top 20 de España en Eurovisión para cerrar la temporada

    Hace casi un año comenzamos la andadura de Eurovisión y esas movidas, demostrando que somos posiblemente la peor pandemia que ha sufrido Europa este año. Cancelación del festival entre medias, esta temporada no podíamos cerrarla de otra manera que repasando el top histórico de nuestro equipo en nuestra amada Españita.

    Todo un ejercicio de dedicación y esfuerzo en el que nos hemos tenido que tragar mucha morralla, especialmente desde que estrenamos el siglo XXI. No obstante, hemos hecho cálculos y os presentamos el top 20 en el último (sí, por fin el último) programa de la primera temporada. El resto de resultados los tendrás después del enlace a Spotify, por si quieres hacerte spoiler.

    ¿Qué nos deparará la segunda temporada? Sinceramente, ni idea. Con que se celebre el festival de Eurovisión 2021, nos vale. O al menos que sigamos haciendo contenidos que nos diviertan tanto como el Movidas Grand Prix. Todo lo demás lo comentaremos en viva voz a partir de… ¿septiembre? ¿octubre? Aún no lo tenemos claro. La información dirá.

    Spoiler: Las Ketchup no ganan.

    Top de España en Eurovisión – Eurovisión y esas movidas

    1º. 1973 – Mocedades – Eres tú (Favorita de Luis Mesa y Dani Fernández)
    2º. 2003 – Beth – Dime
    3º. 1991 – Sergio Dalma – Bailar pegados (Favorita de Alberto Temprano)
    4º. 1966 – Raphael – Yo soy aquel
    5º. 2001 – David Civera – Dile que la quiero
    6º. 1990 – Azúcar Moreno – Bandido
    7º. 1971 – Karina – En un mundo nuevo
    8º. 1969 – Salomé – Vivo cantando
    9º. 1979 – Betty Misiego – Su canción
    10º. 1995 – Anabel Conde – Vuelve conmigo (Favorita de Carlos Pecharromán)
    11º. 1970 – Julio Iglesias – Gwendolyne
    12º. 1989 – Nina – Nacida para amar
    13º. 1961 – Conchita Bautista – Estando contigo
    14º. 1968 – Massiel – La la la
    15º. 1985 – Paloma San Basilio – La fiesta terminó
    16º. 1984 – Bravo – Lady, lady
    17º. 1967 – Raphael – Hablemos del amor
    18º. 1982 – Lucía – Él
    19º. 1983 – Remedios Amaya – Quién maneja mi barca
    20º. 1964 – Los TNT – Caracola (Favorita de Miguel Heras)

    21º. 2010 – Daniel Diges – Algo pequeñito
    22º. 1974 – Peret – Canta y sé feliz
    23º. 2016 – Barei – Say yay!
    24º. 2020 – Blas Cantó – Universo
    25º. 1997 – Marcos Llunas – Sin rencor
    26º. 2013 – El Sueño de Morfeo – Contigo hasta el final
    27º. 2004 – Ramón – Para llenarme de ti
    28º. 1993 – Eva Santamaría – Hombres
    29º. 2012 – Pastora Soler – Quédate conmigo
    30º. 1999 – Lydia – No quiero escuchar
    31º. 1975 – Sergio y Estíbaliz – Volverás
    32º. 2019 – Miki – La Venda
    33º. 2014 – Ruth Lorenzo – Dancing in the rain
    34º. 1965 – Conchita Bautista – Qué bueno, qué bueno
    35º. 2017 – Manel Navarro – Do it for your lover
    36º. 1998 – Mikel Herzog – Qué voy a hacer sin ti
    37º. 2002 – Rosa López – Europe’s living a celebration
    38º. 1988 – La Década Prodigiosa – La chica que yo quiero (Made in Spain)
    39º. 2018 – Alfred y Amaia – Tu canción
    40º. 1977 – Micky – Enséñame a cantar

    41º. 1986 – Cadillac – Valentino
    42º. 1978 – José Vélez – Bailemos un vals
    43º. 2007 – D’Nash – I love you mi vida
    44º. 1992 – Serafín Zubiri – Todo esto es la música
    45º. 1972 – Jaime Morey – Amanece
    46º. 1981 – Bacchelli – Y sólo tú
    47º. 2000 – Serafín Zubiri – Colgado de un sueño
    48º. 1976 – Braulio – Sobran las palabas
    49º. 1980 – Trigo limpio – Quédate esta noche
    50º. 2011 – Lucía Pérez – Que me quiten lo bailao
    51º. 1994 – Alejandro Abad – Ella no es ella
    52º. 2015 – Edurne – Amanecer
    53º. 2008 – Rodolfo Chikilicuatre – Baila el chiki chiki
    54º. 2009 – Soraya Arnelas – La noche es para mí
    55º. 1962 – Víctor Balaguer – Llámame
    56º. 1963 – José Guardiola – Algo prodigioso
    57º. 1996 – Antonio Carbonell – Ay, ¡qué deseo!
    58º. 2005 – Son de sol – Brujería
    59ª . 1987 – Patricia Kraus – No está solo
    60º. 2006 – Las Ketchup – Un bloodymary

  • Amaia, no te entendimos del todo bien

    Amaia, no te entendimos del todo bien

    Como os habrá pasado a todos, a mi el confinamiento me ha servido para ver todo lo posible en plataformas de streaming. Coincidiendo con los días eternos de encierro, Amazon Prime Video estrenaba Amaia, una vuelta al sol, un documental de Vampire Films y Universal, en el que desgranan el primer año de carrera musical de Amaia Romero. Con unos escasos cincuenta minutos de metraje, la pieza es la viva radiografía de lo que se espera de la navarra, una cara que entronca claramente con la que vemos meses antes del inicio de este documental en Lisboa con motivo de la Eurovisión de 2018.

    El documental, siempre en primera persona, muestra la andanza de una artista joven e indecisa en su desembarco en la industria musical. Los primeros pasos nunca son sencillos, y en el caso de Amaia si algo queda claro es que necesitaba desconectar. Entre líos de filtraciones, cambios de productores, y desconexiones en latinoamérica que hacen formarse poco a poco su primer trabajo Pero no pasa nada, este documental de apenas una hora me ha hecho cambiar radicalmente la percepción que tenía hacia ella, sobre todo luego de ver ciertas actitudes en tierras lusas.

    Una personalidad ajena a presiones

    El ‘pero no pasa nada’ que da nombre a su primer trabajo nos suena de sobra. Es el mismo calcado al que oíamos una y otra vez en una de las escalinatas del Altice Arena al acabar Eurovisión 2018. Luego de obtener un muy frío vigésimotercer puesto, tanto a la pamplonica como al por aquel entonces su compañero Alfred se les notaba en la cara que el resultado era lo de menos frente a acabar con meses agotadores que nunca les acabaron de llenar.

    Sí, algo pasaba algo con el resultado, y de hecho las caras de la troupe de TVE detrás de los Almaia eran otras radicalmente opuestas. En el año donde el fenómeno fan juvenil había vuelto a engancharse a Eurovisión, todo lo que pudo salir mal salió mal, y el bottom era el doble de doloroso al ver como el Altice Arena estaba poblado de banderas rojigualdas. Pero probablemente, a Amaia, esto le daba igual, y no hay por qué culparla por ello.

    Con dos años de distancia, podemos ver a ciencia cierta como Tu Canción, pese a ser una balada más que decente, era un pack prediseñado para explotar el amor juvenil por vigésima vez en Eurovisión llegando a resultar hasta algo pretencioso. Luego de tres meses agotadores, la pareja se habían convertido de la noche a la mañana en la pareja de España, y con un verano de gira en el horizonte y unos proyectos profesionales muy ilusionantes, Eurovisión era la última piedra en el camino antes de ese objetivo. En Portugal vivieron un compromiso profesional que encima tuvo mal resultado. Como lo viviera Anouk hace años o probablemente los Hooverphonic este, pero con un bottom a la espalda. Algo, que se te queda para siempre.

    No, a todos no les tiene que gustar Eurovisión (más que nos pese)

    Como buen eurofan que seguro que eres, alguna vez se te ha llenado la boca de decir la oportunidad que es ir al festival para un artista, defendiéndolo como el evento musical más grande del mundo. Razón, no te falta, pero desgraciadamente la ilusión no puede ser nunca en la vida impostada.

    Si bien allá por 2001 tras el éxito de David Civera en Eurocanción, nacía Operación Triunfo como una mera preselección al Festival de la Eurovisión (bien nos lo cuenta Alejandro Abad en nuestra última entrevista), en 2017 la cosa no era así, hasta el punto de dudar en los propios meses de si el formato de Gestmusic acabaría siendo vía a la Eurovisión o la corporación pública optaría por un dedazo para Lisboa.

    De esta manera, no podemos culpar a nadie de que le haga más ilusión un concierto en su ciudad o salir en la tele que ir a Eurovisión. Partiendo de que hay que exigir un mínimo de profesionalidad ante el reto, y de que al firmar un contrato hay una serie de compromisos que cumplir, en España chocamos año tras año con la misma piedra: la de querer que el eurovisivo además de buen cantante y tener buena canción, tenga que ser una persona súper cercana y amigable.

    En el caso de Alfred y Amaia lo vivimos como el que más. Recién salidos de la academia de Terrassa, quitando alguna firma de discos, el camino a Lisboa fue el primer gran envite profesional de dos chicos, que guste o no, no tenían ninguna cintura en el asunto. Bajo esta premisa, las entrevistas pueden hacerse bola, la canción te puede no gustar o puedes acabar hasta el moño de los ensayos. Todos somos humanos, y desgraciadamente todos no somos eurofans o conscientes de lo que supone el Eurofestival. 365 días después Miki Núñez nos haría reconciliarnos con el concepto OT asociado a Eurovisión, al igual que Ramón del Castillo nos quitó el mal sabor de que Beth no fuera tan motivada a Riga. Sin embargo, la catalana (con un temazo de Andermay) se vino con un top-10 en el bolsillo, y eso hizo que no doliera tanto que pasara por la experiencia de puntillas. El resultadismo de siempre.

    Ya te entenderemos, Amaia

    La sencillez e irreverencia de Amaia nunca casó con Eurovisión. Y no pasa nada.

    Por ello, a modo de conclusión y quizá afectado por el influjo de positivismo y comprensibilidad de ir pasando fases en esta pandemia, creo que le debemos algo más de empatía a Amaia con su experiencia eurovisiva. Volviendo al documental, la pamplonica demuestra ser irreverente, relajada pero decidida con todo, algo que explica que con Eurovisión le pasara algo similar.

    Una chica que en su primer disco se muestra tan perfeccionista y cuidadosa, y que se enclaustra en el indie más diferencial de todo lo que puede sonar en radiofórmula en España, quizá pudo sentirse saturada de una balada donde la vestían como una señora de cuarenta años y encima tenía a todo el país encima.

    Como la primera cerveza a veces no gusta, la primera experiencia profesional a Amaia no le gustó, y dio la casualidad que resultó ser Eurovisión. Ahora, luego de recluirse prácticamente un año, por fin ha encontrado su sitio, en el que como en todo tendrá admiradores y detractores. El festival fue solo una raya en el agua más de una carrera que se intuye larga. Algún día lo comprenderemos.

  • Alejandro Abad: «Cada año que vamos a Eurovisión, me quedo con la sensación de que vamos a improvisar»

    Alejandro Abad: «Cada año que vamos a Eurovisión, me quedo con la sensación de que vamos a improvisar»

    Después de poner la mirada en Andorra, volvemos a poner la mirada en España. La figura de Alejandro Abad es peculiar dentro de nuestra historia en Eurovisión. Representante en 1994 y compositor en 2001, su experiencia en Dublín le permitió poner en pie la candidatura de David Civera bajo el pseudónimo de Víctor Salvi.

    El equipo al completo entrevista a Alejandro Abad, repasando no sólo su propia trayectoria en Eurovisión. Hablamos con él de su participación en la OTI y en Operación Triunfo 2001, de la composición de «Mi música es tu voz» y las canciones de Eurojunior… ¡incluso hablamos de Elettra Lamborghini, su antigua compañera en Gran Hermano VIP!

    En definitiva, una de las entrevistas más divertidas que hemos hasta la fecha. ¿Quieres saber qué nos contó? ¡Dale al play!

  • Temazos que habrían salvado a sus países del fracaso en Eurovisión

    Temazos que habrían salvado a sus países del fracaso en Eurovisión

    A continuación, encontrarás una lista de candidaturas que, desafortunada e injustamente, cayeron derrotadas ante propuestas infinitamente peores que ellas en preselecciones nacionales, cuando podrían haberlo hecho mucho mejor en Eurovisión (o al menos, pasar a la final…)

    Sí, soy yo, Carlos Pecharromán. No estás soñando, he vuelto a la web del Movidas. Tampoco he extorsionado a ninguno de mis compañeros para que sean ellos quienes escriban estas líneas, soy yo de verdad, te lo prometo. Han sido bastantes días de ausencia, pero toda espera tiene su recompensa, dicen.

    El caso es que he regresado, cómo no, para derramar un poquito de odio, lo tradicional en mí. ¿Cómo? Os estaréis preguntando. Lo cierto es que me ha costado bastante —los chavales del Movidas no me han ayudado ni soplado nada— elegir un tema del que hablar.

    Viendo el Festival de Eurovisión, todos hemos pensado alguna vez: «otra vez eliminados en la semifinal, si es que tendrían que haber ido con ese otro que estaba en la preselección y que quedó segundo, no saben elegir». Estoy convencido de que a todos nos ha ocurrido, y si no, ya os digo que a mí muchísimas veces. ¡Y os voy a contar algunas de ellas!

    ‘Safari’ – Serena – Rumanía, 2018

    Empiezo fuertecito. Vamos a ver. Como gran conocedor de la música y tendencias rumanas que me considero a mí mismo —viví en Cluj-Napoca allá por los años 2015 y 2016—, me es imposible no iniciar mi lista de injusticias de preselección con la que se dio en el Selectia Nationala en 2008.

    La canción ‘Safari’ de Serena quedó novena y, por tanto, eliminada en la segunda de las semifinales de la preselección rumana. Si bien es cierto que la actuación en directo fue un tanto cuadro y ella no estuvo acertada vocalmente, es un auténtico temazo que podría haber quedado muy bien en Lisboa o al menos, haber pasado a la final. Adjunto el videoclip, con el que se queda uno con mejor sabor de boca.

    ¿Alguien me explica como pudieron ser elegidos The Humans para acudir a la capital portuguesa? ‘Goodbye’ es una canción sosísima, triste, cuya puesta en escena… no sé, no sabría describirla. Undécimos con 107 puntos, quedaron fuera de la final. Nada más que añadir, señoría.

    ‘In or Out’ – Elina Born – Estonia, 2017

    Otra desgracia. E incomprensible, además. Elina Born regresaba en 2017 al Eesti Laul después de haber protagonizado una de las actuaciones más míticas (si no la más) de Estonia en Eurovisión, junto a Stig Rästa en Viena en 2015 con ‘Goodbye to Yesterday’.

    La cantante interpretaba ‘In or Out’, un auténtico temazo que en la primera semifinal de la preselección pasó directamente al clasificar como tercera de diez entre el jurado. Y en la final… ¡boom! ¡Décima y última! Vamos a ver, gente de Estonia, ¿qué pasa? Descartar de forma tan cruel a lo que posiblemente podría haber sido un nuevo éxito del país báltico en el certamen.

    Pues no, Kooit Tome y Laura Põldvere con ‘Verona’, una de las peores canciones que probablemente hayan pasado por Eurovisión. Una auténtica basura. Y claro, decimocuartos en su semifinal, fuera otra vez —como en 2016—, y los lloros. ¡Anda! ¡Moñas, que sois unos moñas!

    ‘Asaj’ – Nilsa Hysi – Albania, 2016

    Vale, aquí traigo un combo porque esta me toca especialmente la moral. El Festivali i Këngës es una de las preselecciones nacionales más esperadas por todos los eurofans ya que se trata de la primera de la temporada eurovisiva. En el año 2016, la ganadora fue Eneda Tarifa con la canción ‘Përrallë’, que posteriormente sería ‘Fairytale’. La misma bazofia, básicamente.

    No puede ser que el país que por tradición selecciona la primera canción de Eurovisión, se decante por una propuesta que, por todos es sabido, va a tener un revamp con el que no va a conseguir absolutamente nada. Todos los años igual, pero este en concreto, terrible. Así la gente no demuestra interés por lo que se viene. Y decimosexta en la semi, pa’ su casa.

    Ese año en el FiK hubo dos candidaturas que claramente lo habrían hecho mejor en el Globen de Estocolmo, y esas son ‘Mermë që sot’ de Aslajdon Zaimaj (de la cual no he encontrado vídeo, lo siento), que quedó en segundo lugar en la gran final, y la maravillosa ‘Asaj’ de Nilsa Hysi, que finalizó en sexta posición en la tabla, y primera en mi corazón, porque menudo temazo.

    ‘Crossroads’ – Satin Circus – Finlandia, 2015

    Momento crítico, que diría Maika Barbero. Lo del UMK finlandés de 2015 es sencillamente inexplicable. ¡Un tema bueno! ¡Uno! ‘Crossroads’ de Satin Circus era lo único que el país de Papá Noel necesitaba para plantarse en la final de Viena. Pero no, a la gente se le fue la pinza y, sobre todo, la mano con el móvil. Y la lio parda.

    Cinco doces del jurado para Satin Circus por solo uno de los Pertti Kurikan Nimipäivät y su ‘Aina mun pitää’ se tradujeron en 2,1% del total de la votación, que de nada sirvió cuando la banda recibió un 36,2% de los televidentes para llevarse el triunfo y acudir al certamen con la canción más corta de toda su historia, y la más horrorosa. ¿El resultado? No digo nada.

    ‘I Don’t Wanna Dance’ – Nikki Ponte – Grecia, 2011

    Probablemente, uno de los reveses más duros que haya recibido en mi vida como eurofan en cuanto a preselecciones. Quizás porque fue el primero, no sé. Yo comencé a ver finales nacionales en 2011, y el Ellinikós Telikós de ese año fue una de ellas. Qué duro.

    Nikki Ponte, con ‘I Don’t Wanna Dance’, tenía todas las de ganar la final… con la primera versión, la del vídeo de presentación de candidaturas. La cantante, muy al estilo Lena Meyer-Landrut —que había ganado el año anterior—, se dedicaba a cantar y bailar sola, con bastante desparpajo.

    Pero lo de la gala fue terrible. ¿Esa versión? ¿Esos atuendos? Virgen santa, qué espanto todo. Y así pasó, que ganaron Loukas Giorkas y Stereo Mike con… esa cosa llamada ‘Watch my Dance’ que no hay por donde cogerla. Folklore malo y rap aún peor, todo junto. 22 puntos por delante de los 19 de Trimitonio con ‘Hamogela’, que también estaba bastante bien y podría haberlo petado en Düsseldorf, y 18 de Nikki. Lo peor es que pasaron a la final y encima quedaron séptimos. Aún no me explico cómo.

    ‘Imperija’ – Esma & Lozano – Macedonia del Norte, 2013

    Lo mejor tiene que ir siempre al final. En este caso, lo más injusto. Y es que para concluir no he escogido precisamente una canción de preselección que es mejor que la que realmente fue a Eurovisión, sino una elección interna que aún a día de hoy duele, y mucho.

    La televisión pública de Macedonia del Norte (por aquel entonces Antigua República Yugoslava…), MRT, presentó a Esma y Lozano con la canción ‘Imperija’. Un temazo. Un señor temazo. Bajo mi punto de vista, no podía reflejar mejor al país balcánico, su música, su forma de ser, no sé. Mira que se poco yo de música macedonia, pero la escuchaba y decía: «son ellos».

    Bueno, pues a los pocos días la cambiaban. ¡La cambiaban por un tema horrible! Al parecer la canción no había causado demasiada satisfacción entre el público local y había habido quejas. ¿Y no hubo quejas de la otra? Venga, hombre, eso no se lo cree nadie.

    ‘Pred da se razdeni’, nombre de la que finalmente viajó a Malmó, era espantosa. Un circo. Yo llego a ser ellos y me niego a interpretar algo así. Penúltima de su semifinal fue, claro, y demasiado bien quedó. Todavía lloro cuando pienso en semejante sacrilegio. No te lo perdonaré jamás, Macedonia del Norte, ¡jamás!

    ¡Hala, para que luego os quejéis de Manel Navarro los que ibais con Mirela! Al menos España tiene su puesto garantizado en la final, pero estos países perdieron una oportunidad de oro para poder pasar a la gran noche del sábado por sus malas elecciones. Con esto, concluyo el primer post de la que sin duda va a ser una serie maravillosa de piezas. ¡Nos vemos!

  • Montamos el Fortavisión de Tinet Rubira

    Montamos el Fortavisión de Tinet Rubira

    No sabemos muy bien por qué, pero en las últimas semanas se ha desvelado algo sorprendente. Gestmusic le ofreció a la FORTA organizar el conocido como Fortavisión en 2018: una versión del festival de Eurovisión, pero por comunidades autónomas españolas.

    Como estamos escasos de noticias y el Europe shine a light no nos dio para tanto, la comunidad eurofan se ha ilusionado. Hemos comenzado a comparar la idea de Gestmusic con formatos como el Melodifestivalen o Sanremo. ¿Sería para tanto el Fortavisión? Seguramente no, pero no podríamos aventurarnos a adivinar. De lo único que estamos seguros es que Tinet Rubira sigue siendo una fuente inacabable de inspiración para el Movidas.

    Teníamos la intención de analizar la noticia, pero lo cierto es que hemos acabado montándole poco menos que el Fortavisión a Tinet. O más bien montando su competencia: el Fortuvisión. No sabemos si al cantante de Obús le sentará muy bien que le hayamos tomado como inspiración. Sin embargo, lo que sí tenemos claro es que con la lista de posibles participantes nos puede quedar una gala para auténtica gente maravillosa.

    https://open.spotify.com/episode/5YMGuDOjmuev5dZF1lYdj8