Categoría: 2023

  • Lazos de sangre: Blas Cantó y Eurovisión 2021 – Euromovidas

    Pocos representantes españoles han vivido una pretemporada tan extraña como Blas Cantó en Eurovisión 2021, coronavirus al margen. España llevaba sin apostar por una elección interna de intérprete y canción desde 2015, año en el que Edurne fue designada con Amanecer. Para una comunidad tan acostumbrada a preselecciones como la española, el menor volumen de noticias sobre la representación patria era un arma de doble filo.

    Con una carrera estrechamente ligada al festival de Eurovisión, Blas Cantó fue anunciado el 5 de octubre de 2019 como representante para Rotterdam. Tras varias intentonas, tanto en el Junior como en el Senior, comenzaba su mayor aventura eurovisiva en el plató del Telediario.

    Tomando como referencia a uno de nuestros iconos televisivos, José Luis MorenoBoris Izaguirre, repasamos el camino de Blas Cantó hasta Eurovisión 2021. En nuestra muy particular versión de Lazos de Sangre, el equipo analiza los pasos del murciano: tanto los pasados como los futuros, en los que cobra especial interés la figura de Duncan Laurence.

    Los intentos de Blas Cantó por representar a España en Eurovisión

    Blas Cantó encaja perfectamente en el arquetipo del niño prodigio. Descubierto por Teresa Rabal en el popular Veo Veo, el público ha podido acompañar al murciano en su crecimiento como artista.

    Eurovisión siempre ha estado en su mente, como atestiguan los tres intentos previos por abanderar a España en la competición:

    2004: El año que María Isabel conquistaba Europa, Blas Cantó participaba en Eurojunior con Cantaré y Sentir.

    2010: En el último capítulo del trienio MySpace, una balada era la carta de presentación del Blas adulto. Hoy quisiera no alcanzaría la gala televisada, que ganó Daniel Diges.

    2011: Ya como parte de Auryn, llega a la final de Destino Eurovisión. A pesar de no vencer la preselección, comienza una carrera exitosa junto a sus compañeros y alcanzando el mayor éxito de todos: tener una canción de Calvo de Dime.

    2020 y 2021: Tras el anuncio de una elección interna por parte de RTVE, Blas Cantó es anunciado como representante español en Rotterdam. Universo sería una de las primeras canciones que se conocerían de la edición, recibiendo críticas mixtas por parte de la comunidad. A pesar de la cancelación, se llegan a conocer pequeños detalles de la puesta en escena, montada por Nicoline Refsing. Blas sería confirmado inmediatamente como representante español en el momento que Eurovisión 2020 es cancelado.

  • Eurovisión no puede ser todo el año 

    No, perdone. Al habla el señor más fatiga de toda la esfera de creación de contenido sobre Eurovisión en España. De agosto hacia aquí, 67 vídeos, una docena de podcast, una veintena de directos, y más de 1500 tweets y publicaciones en redes sociales. Me dirijo hacia ustedes con un claro objetivo: dejar bien aclarado que la afirmación esa de que Eurovisión es 365 días al año, cada vez es más cierta y cada vez lo entiendo menos. 

    El eurofán en su ciclo de adicción a este vicio tan europeo y divertido, poco a poco va abrazando eventos para complementar su año. Lo que de inicio es ver la final, acaba siendo ver las semis, conocer los temas candidatos antes del festival, y acabar viendo preselecciones por encima de sus posibilidades. Me encantan las preselecciones. Vivirlas, disfrutarlas, reaccionarlas en bolitas y hasta contarlas en la tele. Lo que no puede ser, es que cada vez lleguen antes. 

    De toda la vida, tu madre ya tenía algún polvorón tonto en la mesa camilla cuando era el Këngës de Albania, y empezaba todo. Te ibas desperezando, llegaban las navidades, y entre peladillas, cava y pelar gambas a modo profesional, a la vuelta, ya sí teníamos Eurovisión. Y Eurovisión, para el heavy user, el que encima seguía Eurovisión Junior como si fuera el convencional para calmar su ‘mono’. Comprensible, pero siempre bajo elección y grado de adicción a este festival de festivales.

    Lo que no es nada normal, es tener para diciembre tres preselecciones ya, que los países anuncien sus candidatos en agosto, o que tengamos nombres de Benidorm Fest a tres meses vista. Al final, entre preselecciones, prepares, resacas y eventos varios, Eurovisión acaba siendo todo el año, y esto genera al final rechazo. 

    No les voy a mentir, este año ha costado Dios y ayuda volver a crear en Euromovidas. Acabamos el año con agujetas hasta en las pestañas, y lo cierto es que parar, parar, no se pudo parar del todo. Toda la ola de Benidorm se unió al puestazo de Chanel, y el puestazo de Chanel a volver con Benidorm en agosto. Como el opositor que repasa a diario los folios sudados de los temas, volvía a empezar todo. Como CJ en GTA San Andreas con el ‘Oh, shit, here we go again’. La temporada no había acabado y teníamos otra.

    Al final, el hype, el ‘se vienen cositas’ y que esto, para qué mentir, nos encanta, acaba enganchando y retomas el tono, pero cuesta. Y esto no ha pasado nunca jamás. Escribo esto en el tren camino a Madrid para una presentación de artistas de España a Eurovisión 2023 en noviembre de 2022. Ayer, Países Bajos anunciaba artistas, y esta misma semana, Albania desvelaba los suyos, Australia borraba su preselección y Amadeus corría con Gianni Morandi por Roma para anunciar Sanremo. Igual que Mariah Carey espera al 1 de noviembre para ver su nombre crecer y crecer en las búsquedas de Google, me da la sensación de que Eurovisión va camino de tener un proceso anual por completo, aderezado con adaptaciones en otros lugares, y con un goteo intenso de información 365 días.

    ¿Estamos preparados? ¿Es buena idea? Partiendo de que creo que poco poder de decisión tenemos en el asunto, lo cierto es que lo mucho, empacha, y o priorizamos, o la ola nos acabará comiendo. Que mayo, aunque parezca mentira, está lejísimos aún. 

  • Benidorm Fest: respecto al respeto – Euromovidas

    Durante los últimos días se han sucedido varias polémicas en torno al Benidorm Fest 2023. Desde las palabras de Aritz Arén respecto a compañeros como Agoney o Blanca Paloma, pasando por la publicación del acta de la votación del comité de selección o supuestas filtraciones sobre las puestas en escena. Fuese cual fuese escenario, la palabra respeto ha salido a la luz en más de una ocasión.

    De hecho, llevo varios días contrariado con tanto dimes y diretes respecto al respeto. Quiero recoger el guante que lanzó Kenzy de Megara en la entrevista que le hicieron mis compañeros Carlos y Jony hace unos días en esta misma casa. La vocalista lanzaba una pregunta que no me pareció nada mal encaminada: ¿cómo nos sentiríamos los medios de comunicación si los artistas decidieran hacer una votación pública respecto a nuestro contenido y las entrevistas que hacemos?

    Si somos realistas, ya nos sometemos a ese escrutinio de forma pública. No solo con los artistas, también con parte del fandom y con sus equipos. Lo ha repetido mi compañero Luis en varias ocasiones y estoy de acuerdo con él: estamos en una edición del Benidorm Fest con los ojos de los artistas mucho más puestos en las redes sociales que el año pasado, y eso al final acaba pasando factura de una manera o de otra.

    Los que estamos en los medios de comunicación tenemos una responsabilidad sobre nuestros hombros. No solo por lo que decimos, también en la forma que lo decimos. Ahí es donde está la clave del respeto.

    Discrepo bastante respecto a lo que decía Kenzy en Twitter: valorar y ordenar las candidaturas de un concurso como el Benidorm Fest no tiene por qué ser una falta de respeto si se entiende que esto como lo que es, un espectáculo de televisión en el que vas a elegir un tema que te va a representar en un certamen aún mayor. Evidentemente a nadie le gusta ocupar la última plaza de ningún ranking y eso puede desmoralizar hasta a quien tiene mayor entereza, pero es humano querer dar forma y estructura a las cosas.

    Como tampoco entiendo que haya gente pretendiendo que no se dé difusión a la clasificación de los temas que hizo el comité de RTVE para elegir a los finalistas. Es como intentar tapar el cielo con una mano. El artista que haya querido enterarse de su posición para el comité ya lo habrá hecho y hacer como que esa información no está pública es casi más absurdo que haberlo publicado antes de que se produzca el certamen.

    La reflexión respecto al respeto y el Benidorm Fest, creo yo, debe ir más por las formas que no por el contenido de lo que se está diciendo (a menos que el fondo de lo que se esté diciendo sea realmente problemático, evidentemente). Lo que tampoco se puede hacer es intentar es edulcorarlas, porque no es honesto y mucho menos constructivo.

    Ahora cualquiera que me lea puede decir vaya quién fue a decirlo, el que durante una temporada no se ha quitado el puta mierda de la boca. Y seguramente tengáis razón. Cuando haces un formato como Euromovidas, donde al final lo que intentamos es hacer entretenimiento basado en Eurovisión, es posible que acabes dejándote llevar demasiado y no midas tus palabras.

    En definitiva, el respeto no puede ser mal entendido como un exceso de corrección que nos acabe impidiendo decir lo que pensamos. ¿Por qué vamos a dejar de hacer cosas que nos definen como comunidad y que nos ayudan a entendernos mejor entre nosotros? Tops, vídeos, podcasts, programas. Si nos quitamos eso como comunidad, nos quitamos nuestra propia voz e identidad, dejando de construir.

    Quizás lo que deberíamos de comenzar a hacer es pensar dos veces cuando hablamos sobre el Benidorm Fest o cualquier otra preselección. Lo mismo así, en lugar de decir puta mierda, seremos capaces de decir las cosas sin necesidad de perder el respeto. Ese debe ser el punto.