Solo cuatro participaciones han bastado a Francia en Eurovisión Junior para firmar su victoria. Entre unicornios, arco iris y la siempre presente Torre Eiffel, Valentina interpretó J’imagine, posiblemente la candidatura más infantil que hayan presentado los galos.

Como refleja la tendencia de los últimos ganadores de Eurovisión en su versión de adultos, el trofeo de Francia es el resultado de varios años de trabajo constante. Un resultado que queda empañado por la polémica que ha rodeado a varios países con el playback, entre ellos a los ganadores.

Si ponemos la vista más allá de las polémicas, podemos encontrar elementos muy concretos que han resumen el porqué de la victoria de Francia. Obviamente, son los primeros pensamientos que tengo a vuela pluma, por lo que puedo encontrar argumentos distintos en los próximos días. De hecho, aún no hemos grabado el podcast correspondiente a los resultados de Eurovisión Junior y tengo claro que muchas de estas ideas acabarán evolucionando, pero me permiten establecer un punto de partida que ordene mis pensamientos.

Francia apuesta por Eurovisión Junior como un festival para niños

Dani Fernández ha defendido en varias ocasiones cómo el festival, en sus primeros años de recorrido, parecía enfocado realmente a los niños. La intención de generar un fenómeno musical para los pequeños de la casa no es mala idea, pero por el camino parece haberse convertido en adolescente demasiado pronto. Así lo demuestran victorias como la de Ucrania en 2012, con una canción excesivamente adulta e intensa para una niña. O los dos campeonatos de Polonia, dos ganadoras con temas más Senior que Junior.

Frente a este fenómeno, Francia siempre ha apostado por el factor diferencial desde su regreso en 2018. Jamais Sans Toi, Bim Bam Toi y J’Imagine son tres muestras perfectas de canciones enfocadas claramente al público infantil, con la que un adulto podría empatizar porque despiertan sus simpatías del pasado. Además, vendiéndose como tres actuaciones interpretadas adecuándose a las edades de sus artistas. Angelina y Valentina más infantiles, Carla ya en etapa adolescente.

La Torre Eiffel y el sentimiento patrio francés

Durante el confinamiento, en el Movidas tuvimos una broma comúnmente repetida en los rewatch de festivales antiguos: ante cada actuación de Francia, plantábamos una Torre Eiffel en mitad del escenario.

Más allá de la broma, lo cierto es que los franceses parecen ser incapaces de encontrar elementos de reivindicación patria en Eurovisión más allá del famoso símbolo. Aún así, el tiro no le ha salido mal, como reflejaron los resultados de Alma en Kiev, Angelina en Minsk y Valentina en Varsovia. Recurrir a elementos patrios tan evidentes puede llegar a ser cansino por momentos, pero ayuda a aunar a tu público en torno a ideas transversales. Y recordémoslo, este factor es imprescindible en un festival como Eurovisión Junior, en el que puedes votarte a ti mismo.

Apelar a este patriotismo y sentimiento de fraternité ha sido precisamente lo que la televisión francesa ha hecho durante toda la semana del Junior, emitiendo spots para que su audiencia votase a Valentina.

El derroche de carisma de Valentina

Luis Mesa lo apuntaba durante los resultados de #LaPorra: “Valentina tiene todo el carisma que Carla no tenía, es una niña achuchable”. Esta imagen de no haber roto ni un plato, sumado al tono infantil de la canción, han ayudado a vender un pack que con una artista más adolescente o resabiada habría sido imposible hacerlo. Tan solo hay que ver los intentos que hizo Macedonia del Norte, con intérpretes incapaces de vender la candidez que requerían sus canciones.

Escapar al conflicto

Si algo aprendimos durante la semana de Eurovisión Junior 2019, así como en las semanas posteriores, es que el método de votación genera bastantes fricciones en el fandom a nivel internacional.

Este hecho, que puede haber afectado negativamente a los resultados de países con comunidades muy ruidosas, puede haber permitido evitarle más quebraderos de cabeza de la cuenta a Francia. Habrá que ver si la guerra hispano-polaca se convertirá en la Batalla de los Pirineos…

Cantar a la alegría frente al drama

Absolutamente todos los temas de Eurovisión Junior este año tenían alguna carga dramática, alimentados en buena medida por la crisis de la COVID-19. De hecho, hemos tenido hasta 9 baladas en una gala con tan solo 12 participantes, lo cual habría sido un auténtico quebradero de cabeza para expertos en órdenes de actuación como Christer Björkman.

En este escenario de intensidad, la actuación de Francia en Eurovisión Junior con su purpurina, colorines y brillos destacaba con facilidad. Más aún cuando sus dos competidoras directas estaban muy alejada en el orden de actuación (Países Bajos) o enfocada de manera demasiado oscura (España). Ya nos lo dijo la autora de Palante, ASHA, “la gente ahora no quiere baladas, la gente quiere bailar”.

Estos son mis pensamientos en torno a la victoria de Francia en Eurovisión Junior 2020. Un tanto desordenados y sin demasiado reposo. Veremos si en nuestro próximo podcast, en el que analizaremos los resultados del festival, he cambiado de idea. El próximo viernes os saco de dudas.

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