La última semana de diciembre suele ser un remanso de paz para el mundo eurofan. Después de la tormenta de indignación que suele producirse con los resultados del Këngës, el silencio suele apoderarse de las televisiones públicas. Sinceramente, lo último que esperábamos escuchar hoy eran noticias de la candidatura de Blas Cantó para Róterdam 2021.

Hasta que Eurovision-Spain ha dejado caer la bomba: la canción española para el próximo festival de Eurovisión se decidirá en una gala televisada. Lo admito, he tenido que leer la noticia en dos ocasiones. En primer lugar, porque me he quedado atónico. En segundo, porque ayer fue el día de los inocentes y uno tiene que estar prevenido.

El Telegram de Blas Cantó

Esta noticia ha roto el silencio casi sepulcral que había en torno a la candidatura de Blas Cantó para el año que viene. De hecho, el artista había sido quien más había hablado en las últimas semanas. Siempre con mensajes crípticos en sus redes sociales, como la fotografía en blanco y negro que dejó el otro día en Instagram o el mensaje que envió anoche a su canal de Telegram:

Nada es como lo imagináis. Esta vez, os voy a agarrar más fuerte de la mano en el viaje. ¿Preparados?

Blas Cantó en su canal de Telegram

Como era de esperar, Twitter se ha convertido en un hervidero de comentarios por parte de la comunidad. Una comunidad que este año ha estado bastante despegada de la candidatura desde la presentación de Universo. De hecho, es posible que muchos vean la preselección como una oportunidad de reconectar con un artista que, sobre papel, tenía una amplia aceptación.

Pero no todos los comentarios han sido positivos hacia el anuncio de RTVE. Teniendo las referencias de Pastora Soler y El Sueño de Morfeo, el escepticismo y la palabra “paripé” también han hecho acto de presencia.

No es necesaria promoción puerta a puerta

Seamos sinceros, nadie esperaba una preselección de canciones para 2021. Al menos, no después de las declaraciones que Toñi Prieto hizo en la rueda de prensa de resultados de Eurovisión Junior. En ese momento, la directora de entretenimiento de RTVE afirmaba que las preselecciones no captaban demasiado interés por parte de la audiencia.

Operación Triunfo fue la excepción a la norma. Los casos más parecidos a Blas Cantó (Pastora Soler y El Sueño de Morfeo) no lograron atraer ni al 10% de la audiencia en dos años. El problema no es necesariamente de artista, puesto que los tres nombres son reconocibles. Quizás el problema venga de cómo se promociona una preselección.

RTVE ha adoptado en los últimos años una estrategia muy volcada a las redes sociales. En parte, esto no es reprobable: la comunidad eurofan en España tiene una alta tasa de engagement y se convierten en altavoz de cualquier decisión.

Donde sí puede estar el error es que toda la comunicación se centre en un nicho de público. Está altamente fidelizado, pero no es tan numeroso, por lo que el resultado puede parecer muy relevante a nivel de Trending Topics en Twitter, pero eso no se transforma en audiencia.

Mi compañero Alberto Temprano compartió recientemente un artículo en el que analizaba algunos problemas que nos encontramos con las preselecciones en España. Creo que ese análisis es brillante, por lo que no voy a repetirlo. Pero sí incidiré en un aspecto: si RTVE quiere atraer a público más allá del habitual, hay que convertir la preselección en un evento relevante más allá de los eurofans. Que haya referencias a Eurovisión, por supuesto, pero que sean fáciles de asumir para quienes ven el festival de forma esporádica.

Ritmo, ritmo por la noche

Lo más importante para captar el interés del público reside en la máxima de las 3 P’s: promoción, promoción y promoción. ¿Pero sabéis qué es más importante aún? Lograr una gala televisivamente atractiva, que se vea bien, que suene bien y que tenga un ritmo para el telespectador. Porque de nada sirve generar interés en el público, si después el producto no satisface su curiosidad.

Sanremo lo hace muy bien para generar inquietud en la audiencia: las canciones no se escuchan hasta la primera serata. Lo del ritmo después no lo llevan tan bien, pero esa parte de curiosidad y sorpresa se mantiene desde el primer momento.

De hecho, el propio resultado debe ser algo que genere atracción entre el público y no ser un trámite. Una preselección no puede ser la reafirmación de algo que ya conoces. Ya lo vimos con Pastora o con El Sueño de Morfeo. Debe haber margen para la tensión en una gala, que el espectador se mantenga en vilo y no sea capaz de despegar sus ojos del televisor. No puede saber lo que va a pasar, porque esa es la antitelevisión.

Seamos imparciales o, al menos, intentémoslo

Sé que es imposible seguir la línea italiana, pero si se anuncian las canciones con anterioridad, quizás lo adecuado sea que ningún implicado haga declaraciones en favor de una u otra canción. Ni Blas, ni su equipo, ni RTVE, ni la gente que forme parte del jurado.

De hecho, si algo ha hecho bien el UMK en las dos ediciones que ha organizado su preselección con artistas seleccionados previamente era elegir un plantel de jurados internacionales sin conexiones con los artistas. No soy yo muy fan de los jurados internacionales, pero mejor eso que no una Rosa López o una Sole Giménez de la vida. Al menos, en este caso.

Y lo de hacer una fase previa en la web de RTVE, me lo ahorraría también. Al menos, si es sólo para elegir una canción. Ya sabemos que las preseleccionadas directamente tienen más opciones (que se lo digan a Ahora o nunca, la tercera clasificada en la preselección de Pastora Soler).

Blas Cantó debe huir de la Costa del Sol

No, no me he vuelto loco con esta afirmación. El ejemplo más reciente que tuvimos de preselección de canciones lo tuvimos el año pasado con Rumanía. Roxen prácticamente boicoteó la actuación de Cherry Red, la gran favorita en redes sociales.

Si algo hemos aprendido de Rumanía es que, además de evitar las preselecciones en Nochevieja, también debe parecer que todas las canciones de la preselección le gustan al artista. No vayamos a tener un incidente en la Costa del Sol, al calor de un Cherry Red. Blas, por favor, no seas como Roxen.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Al hacer clic en el botón Aceptar, aceptas el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver Política de cookies
Privacidad