Hace unos días (el 25 del pasado mes) se cumplía un año del anuncio del regreso de España a Eurovisión Junior. Y casi un mes después (el 24 de julio) se anunció que la joven Melani García, amiga de Abracitos, nos iba a representar en Gliwice. Estamos, por tanto, en fechas en las que se debería anunciar, al menos, la continuidad de España en el certamen. Sin embargo, y excluyendo rumores inventados (y desmentidos), de momento no sabemos nada.

Es cierto que el pasado año había una gran necesidad de generar la cortina de humo que iniciara una huida hacia el frente ante la lluvia de críticas que estaba recibiendo RTVE. Y otra muestra de ello fue la (acertadamente) temprana elección de Blas Cantó como representante en la edición senior del Eurofestival. Con un (¿decepcionante?) tercer puesto, un batacazo en audiencias, una pandemia que anuló Eurovisión 2020 y una crisis interna en RTVE de por medio, queda claro que, de seguir en el certamen, ha de darse un giro.

Aciertos de la primera etapa

En su primera etapa, Eurovisión Junior fue un auténtico fenómeno en España. Y gran parte del éxito reside en el formato de selección: Eurojunior. Un formato que incluso eclipsó al propio Festival, sirviendo además como cantera para la industria musical. Grandes compositores implicándose en las canciones, candidaturas pensadas por y para los niños, programas diseñados para el disfrute de los más pequeños de la casa… es decir, que las candidaturas giraban alrededor del “Junior”, y no de “Eurovisión”. Y todo ello se veía reflejado en el éxito comercial (el disco de Eurojunior se vendía como churros), social (tener a toda una generación recordando aún las canciones del programa) y, por supuesto, televisivo.

A ello hay que añadir cómo desde la cadena se hacía ver que Eurovisión Junior era todo un acontecimiento, con presencia en buena parte de los programas de la corporación. Y si a todo esto le sumamos detalles como el poner a Fernando Argenta a comentar o a Lucho de Los Lunnis como portavoz de los votos, se generaban los suficientes elementos como para que cualquier niño no se perdiera la gala de aquella noche.

Los errores de la segunda etapa

¿Qué falló, entonces, en el regreso de España? Todo. En primer lugar, que la decisión de emitirlo por La 1 en vez de en Clan te aleja totalmente de tu supuesto público potencial (los niños). La televisión ha cambiado, y los pequeños han abandonado La 1 o La 2, donde antaño se emitía la programación infantil (y que ahora tienen un perfil más… anciano), para refugiarse en Clan. Esa desconexión con La 1 se podría recuperar si se emitiera algún programa de enganche, como en su momento fue Eurojunior, pero al realizar una elección interna se pierde todo tipo de atractivo.

Melani García representó a España en Gliwice – Fuente: Eurovision.tv

Tampoco hubo una representante reconocida por el público infantil porque, no nos engañemos, “un conocido concurso de talentos” (a.k.a. La Voz Kids) no es precisamente un fenómeno de masas. La elección del tema tampoco fue lo que se definiría como “infantil” (otra cosa es el mensaje de la misma), y quienes principalmente consumieron la canción fueron los eurofans.

Y ni siquiera la cadena se volcó con el evento. El “volver por volver” se manifestó en la no existencia ni tan siquiera de un previo o un post (caramba, ¡que sabíamos que íbamos a quedar bien! ¡Monta algo!), y el tercer puesto se vivió casi como un velatorio. A ello hay que sumar que no se hizo promoción adecuada de la posibilidad del autovoto (como sí que pasó en Polonia), y en la práctica solamente votó el público eurofan.

El formato tampoco ayuda

Por último, hablemos de lo que no depende de RTVE: el propio Festival. Fue una gala terrible en lo televisivo y en lo musical, con candidaturas a medio camino entre lo que debería ser el Junior y la edición de adultos. El sistema de votación es terrorífico, el horario es terrorífico (perfecto para competir con las películas suecas de Antena 3) y el concepto del certamen en sí es terrorífico (¿por qué narices quitaron el 12 de regalo para todo el mundo?). La EBU debe replantearse todo si pretende que el programa sobreviva con decencia.

A día de hoy, tan solo 10 países han confirmado su presencia en el Plató de Leganés Varsovia, incluyendo el debut de Alemania. ¿Se unirá España a la próxima edición de Eurovisión Junior? Es probable. Pero, si quieren hacerlo bien, han de tomar nota de todos aquellos errores que han cometido. Servicio público no es contentar a tal o a Pascual: es hacer una programación para todos. Y eso incluye a los más jóvenes.

También en Euromovidas.com: “El futuro de España en el Festival de Eurovisión”.

Esta web utiliza cookies, puedes ver aquí la Política de Cookies